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Tiempo de lectura estimado: 17 minutos

Introducción a la resiliencia

Quisiera hacerte una pregunta ¿qué necesitas para recuperarte de una adversidad y que te vaya mal? Hoy en este artículo sobre resiliencia, te ayudaré a identificar que es, porque y como usar tu capacidad de resiliencia para ser más eficiente cada día.

La palabra resiliencia se usa cada vez más, pero muchas veces habrás escuchado:

  • “ lo presionan un poco y enseguida explota”
  • “no es constante, abandona enseguida”
  • “cuando surge alguna complicación no podes contar con él”

Las personas que responden a alguna de esas situaciones podrían mejorar aumentando su resiliencia.

Una vez hayas terminado de leer esta entrada podrás detectar que es la resiliencia, saber tu nivel, y que estrategias utilizar para aumentarla.

Si buscas información sobre la palabra se datan los primeros artículos del año 1876 donde se lo utiliza cómo un término de medicina para la propiedad de elasticidad de la caja torácica al momento de una operación, es una propiedad de elasticidad, tendencia a colapsar; o contractilidad del tejido [1]. O el caso de 1888 donde se hablaba cómo una propiedad meramente de los materiales sea concreto o metales, donde posteriormente se traspasó a otro uso. [2] Donde lo definen cómo: “La resiliencia de un cuerpo es la cantidad de trabajo necesaria para producir tensión.” [3] Los primeros usos de esta palabra para el campo de la psicología se datan del año 1995 por medio de Emmy Werner.

Entonces el concepto de Resiliencia para los fines prácticos de este artículo es:

“La habilidad de no fracasar bajo presión, aunque no te sientas calmado y seguro.”

A modo de ejemplo pueden situaciones como: 

Situación de stress

Resiliencia (salir de la zona de comodidad)

Tenes tarea

Pedir una tarea más extensa

No entender un campo de estudio

Empezar a aprender y estudiarlo

No participar en eventos

Entrar a participar en un evento

Obviamente esto se debe llevar a pasos paulatinos, de poco a poco.

Implementarla es similar a adquirir un nuevo hábito, donde debemos tener un trabajo continuo que requiere tiempo, repetición, ser tenaz y ponerlo en práctica. Es similar a un entrenamiento de gimnasio donde vas a tener que ir aumentando ese umbral de resiliencia.

Detente a pensar haciendo retrospectiva en que aspecto de tu vida debes implementar resiliencia. Quizás lo quieras hacer en tu trabajo, estudios, en la familia o alguna actividad que te quedó pendiente.

Cuando actúas con resiliencia vas a tener un cambio de conducta que se verá a largo plazo, no existe el camino corto o “pastilla mágica”, esto es algo que debe ser duradero y bueno.

 

¿Qué es la resiliencia?

Si queremos incorporar este concepto será útil hacer un ejercicio práctico, por un momento ponte a reflexionar sobre tu pasado, en donde hayas experimentado una vivencia la cual te causó estrés, no importa el área que fuera si personal o profesional. 

Todos vivimos situaciones donde las cosas no nos salen bien, o nos suceden cambios abruptos e inesperados que pueden abrumarnos y preocuparnos. Existe gente que simplemente aplicando conceptos de filosofía obtienen un rendimiento mayor para afrontarlos.

Antes de empezar de lleno quiero que entiendas lo que no es la resiliencia:

Muchos la asocian con la tenacidad pero de verdad no se trata de ser insistente con algo aunque fuera difícil, esa determinación podemos decir que es una cualidad importante de una persona resiliente pero es solo una propiedad. 

Tampoco debes asociarlo con la capacidad de resolver problemas de uno. Es más bien enfocarnos en recuperarnos.

La resiliencia es un elemento clave cuando tenemos que enfrentarnos a la adversidad y posteriormente recuperarnos. Por eso debemos saber cómo mantener nuestra energía en equilibrio a pesar del problema que se nos presenta y recuperarnos apenas tengamos un contratiempo

Las cualidades de la misma son:

  • Positividad
  • Empatizar
  • Regular tus emociones
  • Ser Autoeficaz

Lo que haremos será prepararte para enfrentar  hechos que sean estresantes y que aprendas de ellos. Y entonces para cuando vivas un hecho que es estresante tendrás también que hacer unos pasos posteriores al hecho.Esto genera que estés planeando y reflexionando sobre tus actos lo que conlleva a un aumento en tu nivel de resiliencia.

Una vez implementes todo lo que te acabo de nombrar, habrás mejorado tu resiliencia, serás más fuerte y seguro de ti mismo. Ahora bien podes tener ciertas creencias erróneas de la resiliencia, la más común que tienen las personas es que nacemos con ella cómo si fuera un don. La respuesta es:

¡NO!

Solo requiere de ponerlo en práctica y la vas a adquirir. Un ejemplo de esto es cuando vemos una película donde el protagonista que se enfrenta a situaciones duras las supera. Obviamente no es tan sencillo cómo lo muestran en las películas ya que una situación estresante puede llegar a agotarnos pero con resiliencia podes superarlo y salir más fuerte de ellas. 

Lo primero que debe hacer uno es evaluar su situación, para evaluar tu nivel de resiliencia  es importante que revises dos componentes como se muestra en la gráfica a continuación, el estrés versus tus habilidades para afrontarlo.

Imagen 1. Eje Y (estrés) vs. EJe X(Recursos para afrontar ese estrés). Fuente workbook de cómo aumentar la resiliencia. 

En tu vida puede tener que afrontar niveles altos de estrés cómo muy bajos, cuanto mayor el estrés mayor deberá ser tu nivel de resiliencia para afrontarlo. Cuando pasas por una situación de estrés baja y tu capacidad para resolverla es baja, no te influirá y estarás calmado, no estás sintiendo que estás usando tu capacidad para resolverlo, no le prestarás importancia al hecho. Cuando la situación de estrés es alta y tu capacidad para resolverlo es baja, pasarás por ansiedad y sentimientos incómodos en los cuales estarás alerta, sumando a un exceso de pensamiento el cual te dará nerviosismo.

Por otro lado si tienes un nivel de estrés bajo y tu capacidad de resolverlo es alta, estarás en una situación de reserva cognitiva un lugar seguro donde te sientes para afrontar la adversidad y a su vez la puedes detectar para que no pueda tomarte desprevenido y eso te hace estar en una posición fuerte.  Lo que se busca es que aunque tengas un estrés altísimo puedas tener la capacidad de afrontarlo y eso es lo que te hace ser resiliente.

Una vez que sepas tu nivel, tendrás por objetivo aumentar ese umbral y prepararte para el próximo hecho que genere estrés.

En palabras del psicólogo Charles Spielberger hay dos formas de respuesta a los estímulos que generan estrés:

  • Estado de ansiedad: Es el nivel de estrés que desarrolla nuestro cuerpo en un momento dado.
  • Rasgo ansioso: la intensidad de ansiedad que mostramos en general.

Todos conocemos a alguien más inquieto o tenso que los demás y según Spielberger, está persona tiene un rasgo ansioso más alto que la media, pero en las circunstancias apropiadas podría estar muy relajado. Su estado de ansiedad será bajo.

Si usamos el término estado o “en un momento” para describir el nivel de resiliencia que mostramos en una ocasión específica, llegamos al núcleo de este artículo

Estado de Resiliencia: El nivel de resiliencia que desarrolla nuestro cuerpo en un momento dado.

 

Una historia de resiliencia

 

 

Antes de comenzar de lleno en la práctica te quiero contar una historia muy interesante es sobre  la Nación Seminole que se formó en los primeros años del siglo XVIII, estaba formada por grupos indígenas nativos de Georgia, Mississippi y Alabama.

Entre 1855 y 1858 tras una ola de tres guerras entre Estados Unidos y los Seminolas, tras finalizar solo quedó un pequeño grupo de seminoles que quedaron desplazados a los pantanos de Big Cypress. Me diras es el fin de ellos en un pantano no hay manera de sobrevivir, estas rodeado de cocodrilos y enfermedades, ellos se adaptaron a la adversidad por años y en diciembre de 2006, los Seminolas de Florida adquirieron la famosa empresa Hard Rock. Ellos tienen un gran espíritu emprendedor y son parte de la globalización, ¡su nivel de resiliencia es admirable![4]

Estrategias de preparación que son previas al hecho de estrés

Es el momento de entrar a ver cada aspecto a reforzar para tener una gran resiliencia

Pedir ser rechazado

Vamos a ver cada aspecto de los que hablamos previamente, uno de los factores más importantes es nuestro miedo al rechazo, por esa razón muchas veces nos negamos  a pedir algo. A nadie le gusta que le digan que no, y por eso lo evitamos.

Pedir implica necesitar ayuda, reunir información o querer algo que no tenemos. A veces culturalmente lo vemos cómo una señal de debilidad y falta de inteligencia. Esto surge de la combinación de no practicar cómo pedir cuando somos pequeños junto con el miedo al rechazo de cuando maduramos resulta en que muchos adultos no saben pedir.

Esto es una buena práctica, intenta pedir cosas que no sabes si vas a conseguir. Puedes empezar con pedidos irrelevantes que parezcan triviales. cómo pedir ayuda en un supermercado donde usualmente no ayudan a los clientes o pedir un descuento en un artículo del que no se indica que tenga un precio más bajo. Estos pedidos tienen una probabilidad alta de rechazo por varios motivos, pero la cuestión es que te acostumbres a escuchar el no. Cuando lo hagas gestiona tu lenguaje interno. En vez de pensar en la negatividad del no. elogiate por estar usando tu músculo de pedir. y piensa en la próxima oportunidad. Se trata de que mantengas tu diálogo interno positivo y gestiones tu respuesta verbal. Puede ser algo cómo: “Quería intentarlo de todos modos”, o “gracias por decírmelo el no ya lo tenía”.

Después de crecer tu confianza con pedidos diarios, progresa y pide cosas que sean menos probables que consigas. Práctica pidiéndole a un extraño que te deje usar el celular para llamar o a un colega algo que crees que te diría que no. Cuida tu lenguaje interno, mantente positivo y  céntrate en tu respuesta. Nunca te disculpes por pedir. El propósito de está actividad es que seas más tolerante al rechazo.

Nassim Taleb, auto del libro “el cisne negro”, considerado por el Sunday Times uno de los libros más influyentes desde la Segunda Guerra Mundial, decía que” evitar los errores pequeños hace que los grandes sean peores”. Cada trimestre pide algo mayor y difícil, pero realista. Por ejemplo cambiarte a un lugar de trabajo mejor, que te asignen un asistente o nueva computadora. No pierdas tu credibilidad pidiendo cosas extravagantes.  Pero entrénate en un área donde sea probable que te rechacen para ayudarte a aumentar tu nivel de resiliencia cómo rasgo.

 Aprender algo nuevo

Al aprender una nueva habilidad pasan varias cosas: se agranda tu zona de confort, te obliga a crear nuevas vías neuronales si la habilidad es mental o física, se crean oportunidades de fracasar y volver a intentar algo, y se desarrolla la resiliencia. Ya sea aprender un idioma, manejar un ciclomotor, cocinar, tiro con arco, diseño gráfico. Todas estas habilidades aumentarán tu umbral de resiliencia. Al principio no te saldrá bien, te sentirás torpe y cuestionas tus motivos para hacerlo.

Si, estas son experiencias que te ayudarán a largo plazo. La resiliencia consiste en saber caer y levantarse, caer en una situación difícil y volver a intentarlo. Aprender algo nuevo te ayuda a aprender a fracasar. Michael Jordan aprendió el valor del fracaso:

“Erré más de 9000 tiros en mi trayectoria. Perdí casi 300 partidos. Me confiaron el último tiro 26 veces y fallé. He fracasado una y otra vez en la vida y por eso tengo éxito”. 

Enfrentarse a situaciones incómodas

Imagínate que quieres ir a trabajar a otro país, puedes enfrentarte a otra cultura distinta a la tuya, incluso tener que aprender un idioma nuevo y estudiar las implicancias de tu trabajo en ese país para nutrirte de todo eso, lo que resultaría en una gran experiencia. Esto debes tomarlo cómo un desafío y no cómo un problema, cuando te exiges más allá de tu comodidad. Esto debe ser de a poco, recuerda que la resiliencia es pura incomodidad.

Práctica un pensamiento positivo

Es normal pensar de forma negativa en una situación difícil, sobre todo si es impredecible.  Hay estudios que indican que el pensamiento positivo y la actitud positiva son buenos para la salud e influyen en la perspectiva general de la vida. Hay ciertas prácticas que activan un pensamiento positivo cómo:

  • Pensar a corto plazo: reconoce que los hechos negativos son temporales. ¿Qué te dices cuando te enfrentas ante una situación donde tenes un problema laboral, personal o comentarios negativos que te afecten. Si te centras aquí y ahora, sin permitirte creer que las circunstancias se extenderán a largo plazo, te estarás independizando de la situación.
  • Pensá en el presente, céntrate en vos: Piensa en que puedes hacer para resolver la situación, compararte con los demás y sus circunstancias solo despertará sentimientos negativos, especialmente si sus situaciones no son tan difíciles cómo la tuya y esta perspectiva no dará ningún resultado positivo.
  • Piensa en positivo, mantén la situación en perspectiva: Pregúntate cuál podría ser el peor resultado. Una tendencia común es exagerar las cosas y, dependiendo de la gravedad de la dificultad, eso puede empeorarlas más. ¿Puede haber una consecuencia positiva de perder el trabajo, de un traslado inconveniente o la ruptura de una amistad? Siempre hay un lado positivo y pensar positivamente te mantiene en perspectiva. Habla en positivo, las palabras que usas interna y externamente influyen en tu estado mental, presta atención a tu lenguaje interior la próxima vez que te enfrentes a la adversidad. 

Sustituye la palabra fracaso por obstáculo, caída por contratiempo y terrible por estimulante.. Atiende a tus reflexiones internas. Entrénate con frases cómo “Esto es difícil, pero saldré adelante”, “centrémonos en lo que puedo controlar” o “soy fuerte, puedo superar esto”. 

Una actitud y una perspectiva positivas se relacionan con las emociones positivas. Si preferís escribirlo (está demostrado que escribir algo a mano ayuda a que el cerebro lo procese mejor), reprodúcelo en tu cabeza o dilo en voz alta con amigos cercanos, pero sé positivo. 

Gestión de la energía

Cuando no estamos al 100% nuestro ánimo disminuye, por eso debes fijarte en los altibajos del día ¿en qué momento rindes más a la mañana, la tarde o noche? ¿Cuando te sentís con ganas de continuar tus proyectos? Conocer todo esto te ayuda a prepararte para una situación difícil, de esta manera si tenes la posibilidad de elegir un horario específico para abordar un problema puedes elegir un horario en que sepas que tenes más energía. Con mayor energía pensas con más claridad y serás más optimista. 

Hay periodos complicados y cíclicos, si los detectas puedes anticiparse a ellos,  ser resiliente requiere anticiparse a ellos y planearse por adelantado.  

En el caso de las situaciones inesperadas cómo una lesión repentina, al no estar preparados puede mermar nuestra energía, para aumentar el umbral de preparación necesitamos dormir, alimentarnos e hidratarnos bien. Cuando tenemos estrés y nos falta energía es más fácil tener pensamientos negativos y confusos. 

Cada uno tiene otras vías de cargar energía cómo por ejemplo rodearse de gente si sos extrovertido, o están tiempo solo cómo una persona introvertida.  

Pasos post conflicto

Ya vimos los aspectos de la preparación antes del conflicto, ahora vamos a ver cómo seguir luego de haberlo superado en estos pasos:

La reflexión

Vivimos por una situación de estrés donde hubo una discusión con nuestro jefe o nos va mal en algo y subestimamos el poder de reflexionar, simplemente pasa esa situación y seguimos.  Desarrollar el umbral de resiliencia implica tomarse tiempo para retroceder y aprender de estas experiencias. Esto lo lograremos mediante las estrategias posteriores al hecho explicadas previamente.

Evalúa tus actos

Aunque no seas responsable del estrés que hayas vivido siempre es bueno dedicar tiempo a evaluar nuestros actos. Por ejemplo, preguntarte que podrías haber hecho de otra forma, reflexionar sobre cómo manejas las situaciones estresantes, aunque sea difícil sincerarse con uno mismo siempre ayuda. ¿Fuiste positivo? Entonces en resumen siempre hacete estras tres preguntas: 

¿Qué podría haber hecho de otra forma?

¿Cómo maneje la situación? 

¿Fui positivo? 

Elige tu actitud

Es normal ser negativo ante la adversidad,  sin embargo, ser positivo tiene efectos favorables en la salud y la salud  de los que te rodean. Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte descubrieron que vivir una proporción de tres emociones (3:1)  positivas cada una negativa puede resultar  una reducción de las enfermedades cardiovasculares y mejorar la salud. Si te resulta pensar positivo en tiempos difíciles, piensa en los tres tipos de actitudes para cada  situación. Si has tenido malas noticias en tu trabajo la actitud negativa sería decir: “este trabajo es una basura”, “hay gente que gana mejor que yo”, “ nunca podré crecer acá”, “no tengo la capacidad para ser jefe”.

Podemos adoptar una actitud positiva pero irreal y decirnos: “yo soy capaz de ganar mejor”, , “les demostraré que tengo la capacidad”.

Estas actitudes podrían no ayudarte a mantener una buena relación con tus superiores. 

Entonces puedes optar por una actitud positiva y constructiva:  “ Entre todos los comentarios difíciles de escuchar, recibí algunas recomendaciones para mejorar. Trabajaré para reforzar mis habilidades y mantenerlas. Será difícil pero creceré”.

Puedes verbalizar la actitud negativa, pero no dejes que te defina.

Integrate a grupos

Todos conocemos a personas en las que confiamos familia, amigos o colegas. Al igual que los atletas están rodeados por profesionales que trabajan con ellos para conseguir la excelencia, deberías buscar mentores que te ayuden a analizar y crecer con la experiencia de circunstancias adversas. Yo no voy a invitar oficialmente a la gente al grupo que llamó “Mi junta de consejeros”, pero pido que me den “retroalimentación” (o feedback en inglés) sobre cómo manejar una situación. La característica que tienen en común todos los miembros es que se inclinan hacia la acción, es decir, no pasan tiempo buscando las culpas o compadeciéndose conmigo, recorren este camino:

Discusión -> Plan -> Acción

Se están centrando a aumentar mi resiliencia, en situaciones que probablemente vuelvan a occurir, en las que tengo alguna influencia y me preguntan: 

“¿Qué aspectos de la situación podrías mejorar en el futuro?”

“¿Qué podrías hacer para asegurar que esto no vuelva a ocurrir?”

“¿Hay algo positivo que extraer de la situación?”

“¿Puedes influir positivamente en lo que ocurra después?”

Tu grupo de consejeros debería estar formado por individuos que te asesoren para trabajar sobre las adversidades y te ayuden a procesarlas objetivamente.

Son personas en las que confías, que te darán un “feedback” honesto, quizás después de haberte arengado un poco, o permitido desahogarte. Te guiarán con su “feedback” basado en las acciones y las preguntas que hemos visto. Para aumentar tu umbral de resiliencia necesitas un equipo. Si no lo tienes, empieza a formarlo. 

Aprovecha tu recuperación

¿Eres alguien que reflexiona y analiza todo una y otra vez? ¿O no te cuesta compartimentar tu vida? Un hecho puede hacer que todo te parezca miserable, por eso después de un hecho estresante te recomiendo que evalúes tus actos y des estos tres pasos de recuperación:

  1. Hace una pausa: en forma física, emocional y mental. Si estás en el lugar de la situación, puede hacerte bien estar alejado, centra tu energía y trata de pensar en otra cosa. Hacelo durante un periodo breve, pero disciplinado. Por ejemplo si no te dieron el ascenso que querías y que te ha costado mucha energía, toma un día libre y hace algo completamente distinto.
  2. Redirige: Si retrocedes e intentas hacer otra cosa durante un día o dos, tu meta principal es redirigir tu energía. No se gana nada repensando las circunstancias y analizando todos los eventos.
  3. Reconecta: Cómo te has ido después de evaluar tus actos en la situación difícil, tenes que volver con una perspectiva más fresca y con más energía.

Trate de seguir estos pasos:

Evaluar -> revisar -> Priorizar

Olvídate de la situación

Hasta ahora todos los actos que hemos visto muestran perseverancia en la adversidad. Todo indica que trabajas en tus habilidades y que serás más fuerte la próxima vez que te enfrentes a un problema. Sin embargo, hay situaciones donde, aunque tu capacidad de afrontar los problemas haya mejorado y hayas aumentado tu umbral de resiliencia, lo mejor es actuar catárticamente y pasar página. Esto funciona en situaciones cuando no estás implicado en ellas,, es decir, no es importante para ti. Por ejemplo, cambiar el proveedor de un servicio que no te aporta beneficios. Cuando terminas una relación con un colega o cliente, y esto no afecta negativamente a tu carrera si pides que recursos que recursos humanos te asigna otro mentor. Cuando has comunicado tus necesidades claramente e intentado hacer cambios de tu parte, pero la situación no mejora y, por ejemplo, dejas atrás una amistad que te costaba demasiada energía . Cuando el estrés es demasiado y no vale la pena gastar energía en habilidades adicionales para lidiar con ello y, en cambio, buscar un trabajo que sea mejor para ti. 

Un acto catártico debería ser tu último recurso después de la situación. Con el proceso de análisis identificarás las situaciones con las que vale la pena trabajar, y cuáles es preferible dejar atrás. 

Conectar lo aprendido

“Donde no hubo lucha, no hay fuerza”, dijo Oprah Winfrey. La fortaleza y resiliencia no se aprenden leyendo un libro o asistiendo a una clase, se aprende practicando una y otra vez en la vida. Hablamos de cómo reconocer las situaciones de resiliencia que podrían derivar en un aumento de tu umbral contra la adversidad. Ahora toca seguir trabajando, que cada hecho te de la oportunidad de aumentar tu umbral de resiliencia [5]

 

Resiliencia aplicada en otros aspectos

Un enfoque que se centre en fortalecer la resiliencia de las comunidades y los hogares puede aumentar

el impacto y la rentabilidad de la asistencia humanitaria y para el desarrollo. Un compromiso compartido con

Este enfoque puede ayudar a prevenir crisis humanitarias y proporcionar soluciones más rápidas y sostenibles para crisis cuando ocurren. La resiliencia es un concepto que todos los socios relevantes, incluidos los gobiernos, actores humanitarios y de desarrollo, y donantes – pueden utilizar como marco organizativo para

trabajar y aumentar la responsabilidad mutua. Tomar este enfoque significa para mucho para la asistencia humanitaria y da contribución al

sistema, esto conlleva a fortalecer la resiliencia. 

La resiliencia en este contexto se refiere a la capacidad de las comunidades y los hogares para soportar tensiones y crisis.

Las comunidades y los hogares son resilientes cuando pueden satisfacer sus necesidades básicas de manera sostenible.

manera y sin depender de la ayuda externa. La resiliencia es, por tanto, un estado final que implica que

Las comunidades y hogares vulnerables tienen: 1) la capacidad de mantener las funciones y estructuras básicas

durante tensiones y choques; 2) acceso a una variedad de habilidades y recursos que les permitan adaptarse a

circunstancias cambiantes; 3) la capacidad de anticipar, prevenir, prepararse y responder al estrés y

choques sin comprometer sus perspectivas a largo plazo.

Las actividades programáticas que fomentan la resiliencia de las comunidades y hogares vulnerables no son nuevas.

Incluyen actividades que caen en las categorías de: reducción del riesgo de desastres y emergencias

preparación, apoyo a los medios de vida y protección social, incluida la prestación de servicios básicos .

 Las actividades que sean más eficaces para fortalecer la resiliencia serán específicas del contexto y

dependiente de los riesgos y capacidades locales. Como tal, un análisis honesto e imparcial, incluidos todos los

partes interesadas, es el punto de partida para una participación adecuada en la resiliencia. [4]

Aplicación de resiliencia en contexto de pandemia

Imagen. Elementos de una solución de resiliencia compartida

Los siguientes cuatro principios serían la base del desarrollo de una solución de resiliencia compartida para los riesgos de una pandemia:

Una solución de resiliencia compartida requeriría compartir costos y responsabilidades entre las partes relevantes del sector público y privado de manera significativa (“piel en el juego”).

Una solución de resiliencia compartida eficiente requerirá un elemento de coordinación central entre entidades públicas y privadas.

Cualquier solución que involucre al sector público y privado estaría condicionada a implementar medidas de prevención y adaptación eficientes y efectivas.

Una solución de resiliencia compartida sólo puede asegurar contra una parte de los costos económicos. [6]

 

Bibliografía

[1]Brinton, J. H. (1876). Miscellany. The Boston Medical and Surgical Journal, 136(12), 296. https://doi.org/10.1056/nejm189703251361213

[2]Gillmore, Q. A. (1888). Notes on the Compressive Resistance of Freestone,: brick piers, hydraulic cements, mortars and concretes (2.a ed.). Hansebooks.

[3]  Rankine, W. J. M., Alexander, T., & Thomson, A. W. (1880). Elementary Applied Mechanics: Being the Simpler and More Practical Cases of Stress and Strain Wrought Out Individually from First Principles by Means of Elementary Mathematics, Volume 1. Ulan Press.

[4]Florida Memory. (2021). Florida Memory. https://www.floridamemory.com/

[5]Kolovou, T. (2016, 22 agosto). Evalúa tu nivel actual de resiliencia – Cómo aumentar la resiliencia. LinkedIn. https://es.linkedin.com/learning/como-aumentar-la-resiliencia/evalua-tu-nivel-actual-de-resiliencia

[6] cerf. (2021). Home | CERF. https://cerf.un.org/

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